sábado, 24 de mayo de 2008

SIGAMOS RE-SISTIENDO

Sigamos re-sistiendo. Desde la nada de la resistencia, desempolvo este artículo que escribí hace 18 años. Lamento seguir pensando igual y criticando prácticas habituales. Por supuesto, los que piensen distinto pueden criticarme, y los no creyentes están invitados a disentir con el final. Disentir. Que no es algo que puedan hacer en el sistema habitual de “enseñanza”……

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De Magistro
Por GABRIEL J. ZANOTTI
Publicado en Ideas sobre la Libertad, Mayo de 1990, nro. 55, pp. 27-29.

El título de este pequeño artí­culo no es, evidentemente, algo original. Muchos filósofos -San­to Tomás entre ellos, y con ese título- se han ocupado de "el que enseña". Muchos han senta­do en ese caso las bases de una filosofía de la educación.
Nuestras pretensiones son más modestas. No se trata éste de un ensayo estrictamente académico ni de una filosofía de la educación bien sistematizada. Sólo son reflexiones más o menos sueltas, fruto de la con­templación de la propia expe­riencia. Tal vez algo verdadero surja de ello. Veamos.
El aprender significa la incor­poración libre y voluntaria de un conocimiento vital. Inteligencia y voluntad están presentes en el proceso. No basta entender -que puede incluir la memoria, pero nunca al revés-; debe que­rerse lo que se entiende. Porque el que aprende es la causa princi­pal de su aprendizaje; luego, si el que supuestamente va a "apren­der" no quiere hacerlo, no lo hará. Y esto es así por más que los sistemas de calificaciones -casi intrínsecamente dañosos- den la apariencia de lo contrario. Por eso hemos dicho "vital".
El que aprende incorpora lo adquirido a su propio ser. Impli­ca, por tanto una transformación vital. Si no, no hay aprendizaje. Puede haber repetición, nota, aprobación. Pero no aprendizaje. Si la propia vida no está compro­metida, no hay aprendizaje. Pue­de haber adiestramiento. Como en un animal. Pero no incorpora­ción de un conocimiento o una virtud a la propia vida. Esto últi­mo ocurre cuando el que aprende capta la relación de lo que va a aprender con su propio proyecto vital. Allí se dará el "querer" aprender, condición necesaria para el aprendizaje.
El que enseña, si quiere ha­cerlo, debe "aprender lo que es enseñar". De lo contrario, no puede enseñar. Puede, eso sí, pa­rarse en un recinto con unas cuantas personas delante, hablar, gesticular, amenazar, coac­cionar, exigir que se memorice tal cosa, aprobar a los que lo ha­cen, y desaprobar al resto. Y cuantos más desapruebe, este supuesto maestro lo considera­rá, generalmente, un gran éxito. Es, sin embargo, el completo fra­caso de lo que es enseñar. Pero se vive en la ilusión de lo contra­rio.
El que enseña, en primer lu­gar, debe querer hacerlo. Igual que el que aprende. Para querer enseñar, debe amar a las perso­nas que tiene delante. Por el solo hecho de ser personas, y que a­demás quieren aprender. No hay técnicas, no hay carrera de "ciencias de la educación" que puedan proporcionar ese amor. Hay técnicas para volver a ese amor eficiente, pero no para co­locarlo en quien no lo tiene o no quiere tenerlo. El que es maes­tro mira a sus alumnos con afec­to. No se envanece por ello, por­que si lo hace se ama más a sí mismo, y deja de enseñar para comenzar a lucirse. El que ense­ña ama a sus alumnos de igual modo que el carpintero hace muebles. Es su oficio. Así de sim­ple.
El que enseña no puede obli­gar a nadie a escucharlo. De lo contrario, no enseña. Además, presta mucha atención a las pre­guntas de sus alumnos. Es clave. Dialoga con ellos sin solemnida­des adicionales a la misma y pa­radójica "cosa seria" que es el afecto sincero. Toda pregunta es importante para el que la hace, y por eso es importante. Y algo bá­sico: el que enseña no impone sus ideas, no amenaza, no produce temor. De lo contrario, no enseña.
El que enseña dice lo que con­sidera la verdad. Y sabe que el temor es contradictorio con la adquisición de la verdad. Sabe que la verdad sólo puede ad­quirirse en el ambiente afec­tuoso y pacífico de un diálogo sincero. Y sabe que aún cuando el otro piense distinto, eso no lo hace menos digno del que piensa igual. Además, el que enseña se deja enseñar. Sabe que una pregunta puede mostrarle un error, ­y enseñará si sabe autocorregir­se. En cualquier caso, enseñará sólo si se mantiene fiel a lo que piensa. Y fiel a su afecto.
El que enseña no espera que sus alumnos digan exactamente lo que él dice. Tampoco espera que en el futuro sus alumnos compitan a ver quien repite me­jor sus escritos y se peleen por interpretaciones distintas. No. Más bien, espera que sus alumnos lo superen; espera que digan más que lo que él dijo. Espera que sus ideas sean semillas de árboles frondosos; árboles que él no imaginó, pero que lo emo­cionarían al ver lo que sus alum­nos pudieron lograr porque él un día los miró con afecto.
El que enseña ve los exáme­nes y las notas como un último recurso que alguna vez debería eliminarse por completo. Hasta entonces, mejor que todo eso le resbale. Porque el que quiere aprender aprenderá; el que no, no. No hay planilla, inspector, sello o libro de actas que pueda sustituir el auténtico y libre pro­ceso de aprendizaje. Y menos, no hay estado que pueda hacerlo. Porque coacción y aprendizaje son tan compatibles como el odio y el amor.
El que enseña, enseña a ser libre. Odia los curriculum en las conferencias y quiere que todos vean su camino abierto y po­sible. No se pone por encima de los demás porque es conciente de la limitación del conocimiento y que él es un carpintero del pen­samiento.
Y la suprema enseñanza es mostrar el camino que lleva a Dios. Si no, no se enseña.

15 comentarios:

Poéticamente Insurrecto dijo...

Dos, dos profesores tuve solo en mi vida que pensaban así... uno en el secundario, el otro en un posgrado que aún no terminé... que no terminé porque Dos, solo dos profesores tuve que pensaban así... el resto ya lo sabe.

PIC dijo...

Ídolo!!!!!!!!!!!!!
como decis vos, "delenda est formal education". ;)
Un abrazo,
PIC

Gabriel Zanotti dijo...

My dear poético insurrecto, te voy a contar un cuento, que no será tan bueno como los que vos escribís, pero.....
Había una vez un lugar donde había personas que no sabían nada de carpintería, pero creían que eran carpinteros. Una vez llegaron allí dos carpinteros comunes y corrientes, nada del otro mundo, totalmente normales........... Pero cuando los clientes de los otros "carpinteros" comenzaron a ver los muebles de los recién llagados, creían que veían algo extraordinario, cuando en realidad, veían algo muy ordinario.......................
Pues bien: había una vez un lugar donde había personas que no sabían nada de docencia pero creían que..............................................................................................

Gabriel Zanotti dijo...

My dear PIC,
si, como ves, ya he identificado mi Cartago..................

nacho dijo...

Lo más triste es cuando los compradores, con su mínimo conocimiento de carpintería, se dan cuenta que el mueble es una porquería pero "tienen" que comprarlo igual...
No se si es peor, desde esa perspectiva, el carpintero negligente que se da cuenta de esto y no le importa, pero algún día podría mejorar, o el inconsciente que tiene buena voluntad pero no sabe que todos los días la gente se mata con sus sillas.

Anónimo dijo...

Gabriel , a estas alturas del blog veo en tu filosofía dos núcleos ideológico-vivenciales . El primero referido a la enseñanza , reelaborada continuamente como un "ir juntos hacia" , una continuación y ampliación del amor cotidiano practicado con los cercanos . El segundo núcleo obedece a la defensa del primer núcleo . Resitirse a los sistemas (tradicionales?) , en este caso el educativo , sospechados de ser el caldo de cultivo ideal para la necedad .
Espero que resistir no tome el protagonismo que deberían tener vivir y prosperar . Hay que pasar de liberarse de....para llegar a liberarse para ....
Es un mandato irrenunciable ser mejor que nuestros padres . Por eso explicame un poco más lo de la resistencia .
Si querés ! (principal latiguillo entrerriano , se expresa al final de una argumentación para ser evaluada por otro , o en una asamblea ,etc ) . M.S

Gabriel Zanotti dijo...

My dear anónimo,
esta vez no te entiendo bien. No tengo ningún problema en explicarte un poco más lo de la resistencia, pero........... "Espero que resistir no tome el protagonismo que deberían tener vivir y prosperar . Hay que pasar de liberarse de....para llegar a liberarse para ....
Es un mandato irrenunciable ser mejor que nuestros padres.........."
"Si querés" explicame un poco mejor eso y entonces seguimos..............

Gabriel Zanotti dijo...

My dear Nacho,
conjeturo, sin recurrir a ninguna estadística, claro, que lo más habitual es "el inconsciente que tiene buena voluntad pero no sabe que todos los días la gente se mata con sus sillas". Tal vez por mi formación en la "importancia de la demanda". Los padres compran esa oferta, y cuando son adolescentes y estudiantes de los 1ros años, a pesar de su aparente rebeldía, en el fondo, jugando el juego del "poliladron" están de acuerdo con el sistema. Ahí "les tocaba" "hacer lío"; luego, cuando "sientan cabeza" "les toca" mandar a sus pobres hijos al sistema y controlar "que se porten bien". Y así, tras generación y generación, todos intubados a la Matrix poderosa.
Por otra parte, al menos en esta gran ciudad, ¿qué vas a hacer? El sistema de home-schooling necesita gran cantidad de recursos psíquicos y económicos; es un galimatías jurídico en esta país tan soviético, y además ambos cónjuges tienen que estar de acuerdo y eso no siempre sucede. Los sistemas de socialización pasan mucho, por estos lares, por "la escuela y el barrio". En EEUU hay otras salidas, aquí, por todo lo que te digo, la red es un casi "sin salida".
La toma de conciencia a la que me refiero implica:
a) como padres, tíos o lo que fuere, contrarestar con el diálogo todo el lavado de cerebro que el chico recibe desde los 3, 4 hasta los 23 por lo menos...................
b) como docentes, dialogar, enseñar a pensar y estar dispuesto a enfrentar la resistencia EN PRIMER LUGAR de los alumnos, luego de padres, colegas, autoridades........... (Excepto en los post-grados, donde la adultez de tus alumnos te proteje.....)
c) finalmente, si tenés que ser alumnos, porque el sistema soviético te demanda el título oficial, o porque algún tema te interesa y no tenés tiempo de verlo fuera de sistema, entonces.............. Recibí el paradigma con distancia, repetilo si es necesario, pensá por vos mismo, tomá de él lo que sea más o menos verdadero y llegá a tus propias conclusiones..................................

Anónimo dijo...

Resistir se refiere al sistema educativo , o es más amplio? .Porque en realidad todos aquí resistimos a diversos problemas económicos , políticos , sociales ,etc . Me dá la impresión muchas veces que tu resistencia abarca mas cosas , quizas porque yo no esté ligado directamente a ese ambiente .Lo de hay que pasar de liberarse de para llegar a liberarse para ,es equivalente a decir , la resistencia está bien , es una etapa , pero ¿cuando dejaremos de hablar de resistencia para hablar de construir algo ? No es ningun reproche , es el tema cultural argentino del "aguante" .Parece que todos estuvieramos resistiendo a otros , sin rostro .Lo del mandato a ser mejores que nuestros padres es porque tengo tu edad y hoy pensaba , como es posible que desde que tengo memoria siento hablar de los mismos temas y sin cambiar nunca nada ? No me gusta sentir hablar de resistencia si no veo alternativas constructivas viables . Pero esto es quizas porque no entiendo muchos temas .Finalmente creo que la resistencia ha estado omnipresente en vos y en quien te habla , pero tal vez para vos es más importante que para mi expresarla por el ambiente en el cual estás .Lo de esperar que la resistencia no tome el protagonismo es decir que no se transforme tampoco en una obsesión que impida ver eventuales salidas a los problemas .Seguramente en posteriores entradas ampliarás tu propuesta educativa .
Pero repito , limitame el concepto de resistencia , si querés sinteticamente así lo puedo entender mejor , hacé de cuenta que soy uno de esos agropecuarios que no entienden que las retenciones son para su bien (es un chiste) , y considerá entonces inadecuadas muchas de mis interpretaciones . Si querés .Saludos desde Basso . M.S

Gabriel Zanotti dijo...

Mi querido amigo,
¡ahora si! Todo claro. Entendido el punto y aceptado en parte. Soy a veces más quejoso que constructivo. Pero “en parte no”, porque, en cierto modo, toda mi vida he construido, en mi forma concreta de educar, la otra propuesta. Me falta, aún, escribirla sistemáticamente. Eso lo voy a hacer. Pero tal vez no tenga yo el carisma, la energía, psíquica, económica, etc., para ser yo el que la lleve a la práctica. Y, ok, en eso me reconozco como humano. Yo no lo puedo todo; bastante si teorizo la propuesta y otros, más enérgicos que yo, la puedan ejecutar. Pero, dado que sos de los pocos que conociste a mi padre, tené en cuenta que él, desde los 60, no sólo escribió sus propuestas (www.luiszanotti.com.ar) sino que incluso trató de llevarlas a la práctica, enfrentándose con la máquina de impedir sistemática que es esta soviética cultura. Su llamado a silencio de sus últimos años (sólo roto, paradójicamente, en el prólogo a “Los objetivos de le Escuela Media”) fue algo sintomático, aún antes de su mortal enfermedad. Lo que te quiero decir es: en este país es “jurídicamente imposible” cambiar el sistema educativo, y para hacerlo necesitarías un triunfo político que está más allá de cualquiera de nuestras fuerzas. Yo, por mi parte, hace ya dos años que con mis humildes “elefe”, en Tacuarí, la casa de mamá, que vos conociste, he plantado aunque sea la semilla de lo que “podría ser” el sistema que propongo.
Por lo demás, la “resistencia” esconde, además, una sutil cuestión filosófica. Se opone a la existencia inauténtica (Heidegger), al “circular por la vida sin sentido”, sin conciencia de la despersonalización y alienación de las acciones y roles que “nos tocan”. Pero los que existen así tienen en sus cuotas de poder un paradójico y peligroso narcótico a su sin-sentido (como el director del aeropuerto de “Terminal”) y por ende la “re-sistencia” es una sutil forma de defensa. Los que han viajado desde la existencia inauténtica hacia una toma de conciencia “del rostro sufriente del otro” (Lévinas) y de la finitud de su yo, necesitada de lo infinito, (el viaje de la pastillita azul a la roja) deben “esconderse” de “los que existen”, en una sutil “resistencia”: hacer como si no existieran; esconderse en la invisibilidad de una existencia auténtica para no ponerse en el foco de la ira del existente y no gastar en esa lucha inútiles energías, excepto cuando, sí, hay que enfrentarlos, con defensa propia, con caridad, pero con valor. Hacé memoria, querido amigo, sobre cuántos pequeños Hitlers has conocido en tu vida, amenazantes tras sus pobres escritorios donde sus firmas y sus sellos podían y pudieron arruinar la vida de tantos inocentes……………………..
Un abrazo y “take care” de los existentes………………………………

Anónimo dijo...

Es verdad . Pero en algun momento estos hitleritos tienen que ser enfrentados .Y los inexistentes no lo van a hacer .Pero al menos entendí un poco más lo de tu inexistencia y resistencia .La paciencia todo lo alcanza mientras no haya pérdidas humanas .Después ................en la Argentina todavía no hubo un después . Faltó la revolución francesa (y se repite tarde o temprano lo que no se ha vivido). Recordemos que los criollos destituyeron al Virrey porque había caido el rey en España .Revolución? Algún fusilado acá y allá pero ningún cambio de fondo respecto al régimen español . Ya has escrito algun artículo explicando nuestra desgraciada historia . Ese no fue un nacimiento de Nación digna . Fue casi un aborto comparada con la revolución americana . Lo nuestro es como un árbol que nació mal . Viste los árboles que nacen torcidos ,cuando cumplen algunos años tienden a quebrarse salvo que nazca vigoroso un nuevo gajo que le mantenga el equilibrio . Hasta ahora pareciera que se va a quebrar . Afredo !!!!!! Alfredo!!!!! M.S

Gabriel Zanotti dijo...

Ok ok, pero vos lo llevás mucho a un plano político. Lo mío es más existencial, más antropológico. Y tené en cuanta otra cosa: la re-sistencia existencial de la que te hablo es la "existencia auténtica" del que "hace lo suyo y no ataca". Y, tal vez, ese es mejor modo de "enfrentar": no ponerse enfrente, sino "seguir" (Aikido). Pero, como vos decís, cuando hay que enfrentarlos, ok...........

Fau dijo...

Querido Gabriel, en mi primera visita a tu blog, no puedo dejar de leer, no sólo tus artículos y reflexiones sino también todos los comentarios. Es realmente gratificante volver a reencontrarme con vos (y tu filosofía) después de 10 años (que no son nada)... solo al volver a leer me doy cuenta cuanto la extrañaba.
Relacionado con el tema, les recomiendo una película que acabo de ver The great debaters .

Gabriel Zanotti dijo...

Querida "Fau",
qué gusto volver a encontrarnos. 10 años no son nada, efectivamente, y sobre todo para las chicas que están siempre más jóvenes :-)), pero sí para la sabiduría! Gracias por la recomendación de la peli nos seguimos viendo en el blog!!!!

Silvia Mercado dijo...

Este artículo ordena un diálogo que me encantaría entablar con mis colegas docentes.
En lo personal, me reconforta mucho leer que enseñar definitivamente es el mejor camino para seguir aprendiendo; creo que ser profesor es una decisión que implica ser alumno vitalicio, "alumno feliz" quizás con ciertos privilegios.
En el escenario, teniendo la pizarra como telón, me he dado cuenta que lo que uno “sabe” finalmente es muy poco, y que en la voz del otro –en las preguntas del otro- realmente están esos pasitos para la construcción del conocimiento.
Hace poco leí “La escuela inteligente. Del adiestramiento de la memoria a la educación de la mente” de Perkins; y cabalmente reflexiona criterios como los que expones en este artículo.
Qué bueno que “Filosofía para mí” sea el espacio para extender los diálogos.
Cariños, Sil.